Asesoría jurídica y mercantil para empresas

Nos anticipamos al conflicto. Y cuando el conflicto llega, no te pasamos a otro despacho.

El contrato que no genera el problema, la sociedad bien constituida desde el primer día, el impago que se reclama cuando todavía se cobra. Y si aun así hay que llegar hasta el final, seguimos nosotros: somos asesoría y despacho de abogados a la vez. Desde 1993, en Castilla y León y en toda España.

Más de 30 años · Más de 500 nóminas al mes · Asesores y abogados en la misma casa · Red internacional IusTime
Equipo de asesoría jurídica y mercantil de Deferre Consulting en Valladolid

¿Qué es exactamente una asesoría jurídica de empresa?

Es el equipo que se ocupa de todo lo que tu negocio firma, constituye, reclama y cumple: contratos, sociedades, impagados y obligaciones legales. Los servicios jurídicos del día a día, prestados de forma continuada y no por encargos ni consultas sueltas.

La diferencia con llamar a un abogado cuando ya hay un problema no está en el título, sino en el momento: somos abogados, pero nuestro trabajo empieza mucho antes. Y si el asunto acaba en un juzgado, lo llevamos nosotros — sin traspasos y sin tener que explicarlo todo otra vez desde el principio.

Y en Deferre, quien revisa tu contrato trabaja en el mismo despacho que quien lleva tu fiscalidad y tus nóminas: las consecuencias de una decisión jurídica se ven antes de tomarla.

Servicios jurídicos y mercantiles

Cubrimos el derecho que una empresa necesita para funcionar: desde que se constituye hasta que firma, cobra, protege lo suyo o tiene que reestructurarse. Todo con el mismo criterio de anticipación y el mismo interlocutor.

No trabajamos por encargos aislados. La asesoría mercantil rinde mucho más de forma continuada, porque las decisiones que evitan un problema se toman meses antes de que el problema aparezca.

Sociedades y operaciones societarias

Todo lo que tu sociedad necesita desde antes de existir: constituirla bien, mantenerla en regla y modificarla cuando el negocio cambia. Es el núcleo de la asesoría mercantil, y donde una decisión mal tomada al principio se paga durante años.

Te acompañamos desde antes de firmar: elegir la forma jurídica que te conviene, definir el objeto social y los epígrafes, y decidir cómo se reparte el capital entre los socios. Después gestionamos el proceso completo —denominación social, escritura, inscripción registral y alta censal— y dejamos la sociedad operativa.

La forma jurídica condiciona tu tributación durante toda la vida del negocio, así que se decide junto a nuestro equipo fiscal antes de constituir, no después. El lado tributario lo desarrollamos en la asesoría fiscal.

Los estatutos dicen cómo funciona la sociedad; el pacto de socios dice qué pasa cuando los socios dejan de estar de acuerdo. Lo segundo es lo que casi nadie firma y lo que más problemas evita.

Redactamos ambos: régimen de transmisión de participaciones, mayorías reforzadas, órgano de administración, y las cláusulas que ordenan una salida —arrastre, acompañamiento, no competencia y forma de valorar a quien se va—.

Un pacto de socios se firma cuando todos se llevan bien. Es la única vez que se puede.

Convocamos las juntas, preparamos el orden del día, redactamos las actas y elevamos a público los acuerdos que lo requieren. También legalizamos los libros de actas y de socios en el Registro Mercantil dentro de plazo.

Son obligaciones formales que no generan pago y por eso se descuidan — hasta que hay que acreditar un acuerdo antiguo, entra un inversor o alguien impugna una decisión. Entonces el libro de actas deja de ser papeleo.

Ampliaciones y reducciones de capital, entrada y salida de socios, fusiones, escisiones y aportaciones no dinerarias. Preparamos la documentación y los acuerdos, y coordinamos notaría y registro hasta la inscripción.

Cada una de estas operaciones tiene una lectura fiscal que puede cambiar mucho su coste, y algunas pueden acogerse al régimen de neutralidad fiscal. Por eso se diseñan entre las dos áreas y no en una sola.

Cuando toca cerrar, cerramos bien: acuerdo de disolución, liquidación ordenada del activo y el pasivo, cuentas finales y cancelación registral. Una sociedad que se deja «dormida» sigue generando obligaciones y sigue teniendo un administrador responsable.

Y hay un supuesto que conviene conocer antes de llegar: si el patrimonio neto cae por debajo de la mitad del capital social, la ley obliga al administrador a actuar en un plazo determinado, y no hacerlo puede acarrear responsabilidad personal por las deudas de la sociedad. Ahí el aviso a tiempo vale más que cualquier otra cosa que podamos hacer después.

Marcas y propiedad industrial

Tu marca es lo único de tu empresa que un competidor no puede replicar. Y es también lo que más veces se descubre desprotegido justo cuando ya hay alguien usándolo.

Registramos tu marca ante la Oficina Española de Patentes y Marcas y, cuando el negocio lo pide, la marca de la Unión Europea o la internacional. Elegimos contigo las clases en las que registrar —son las que determinan hasta dónde llega tu protección— y llevamos el expediente hasta la concesión.

Un aviso que sorprende a mucha gente: tener la denominación social inscrita en el Registro Mercantil no te da ningún derecho sobre la marca. Son dos registros distintos, y el que te protege frente a terceros es el de marcas.

Antes de registrar comprobamos que el camino esté libre: buscamos signos idénticos y parecidos en las clases que te interesan, y valoramos el riesgo real de que alguien se oponga.

Es el paso que más dinero ahorra y el que más se salta. Registrar sin buscar sale barato hasta que llega la oposición de un tercero — o hasta que llevas tres años facturando con un nombre que tienes que cambiar.

Una marca concedida no se defiende sola. Vigilamos las solicitudes de terceros que puedan colisionar con la tuya, presentamos oposición dentro de plazo cuando procede y controlamos las renovaciones para que no caduque por olvido.

Y hay una obligación que casi nadie conoce: una marca que no se usa de forma efectiva puede llegar a caducar aunque esté pagada y al día. Registrar no basta — hay que usarla y poder demostrarlo.

No todo lo que protege a una empresa es una marca. Tus desarrollos, catálogos, textos y bases de datos están protegidos por derechos de autor, y tus listados de clientes, tus precios y tus procesos pueden protegerse como secreto empresarial si se toman las medidas adecuadas.

Lo ordenamos contigo: qué es realmente tuyo, qué has cedido sin darte cuenta al firmar con un proveedor o un freelance, y qué acuerdos hacen falta para que siga siéndolo.

Segunda oportunidad e insolvencia de terceros

Cuando la insolvencia entra en escena lo que decide el resultado es llegar a tiempo y con la documentación en regla. No somos administradores concursales: si tu empresa necesita presentar concurso, te decimos con quién hablar. 

Tramitación del procedimiento de exoneración del pasivo insatisfecho para autónomos y particulares de buena fe que no pueden hacer frente a sus deudas.

Es un procedimiento con mala fama y mucho desconocimiento alrededor. No es un fracaso ni una lista negra: es un derecho reconocido por la ley.

Análisis previo de la viabilidad y negociación con los acreedores antes de acudir al procedimiento.

Comunicación e insinuación del crédito en plazo, personación como acreedor, clasificación del crédito y seguimiento del procedimiento hasta el reparto.

Qué parte de tu facturación depende de clientes en riesgo y cómo protegerla con garantías y cláusulas contractuales.

Consultoría jurídica continuada

La mayoría de las empresas no necesitan un abogado: necesitan a alguien a quien poder preguntar antes de decidir. Eso es la consultoría jurídica continuada, y es el formato en el que trabajamos con casi todos nuestros clientes.

Montar un departamento jurídico propio solo tiene sentido a partir de cierto tamaño. Por debajo, la alternativa razonable es tener uno fuera: un equipo que ya conoce tu empresa, tus contratos y tus socios, y que está disponible cuando surge la duda.

Incluye el seguimiento de tus obligaciones societarias, la revisión de lo que firmas y el aviso de los plazos que se acercan. Sin tener que explicar tu negocio desde cero cada vez que llamas.

Que la consulta esté incluida cambia el comportamiento del cliente, y esa es toda la gracia. Cuando preguntar no cuesta, se pregunta antes de firmar, antes de aceptar un pedido grande y antes de entrar en una operación.

Cuando cada consulta se factura aparte, la gente deja de preguntar — y las decisiones caras acaban tomándose solas. Por eso nuestro modelo es continuado.

Una vez al año revisamos el estado jurídico de la sociedad como quien pasa una ITV: contratos vigentes y sus vencimientos, poderes otorgados y su alcance, libros societarios al día, obligaciones registrales cumplidas y marcas por renovar.

Es donde más veces aparece algo que nadie recordaba: un poder que sigue vivo a nombre de quien ya no está, un contrato que se prorrogó solo el año pasado, una marca que caduca en tres meses.

Puedes venir al despacho en Valladolid o no pisarlo nunca. Trabajamos con documentación digital y firma electrónica, y buena parte de nuestros clientes de fuera de Castilla y León lo lleva todo en remoto.

Lo que no cambia es quién está al otro lado: la misma persona, que conoce tu empresa y responde el teléfono. No un formulario ni un turno de atención.

Contratos mercantiles

La mayoría de los conflictos que acaban en un juzgado empezaron en un contrato mal redactado, o firmado sin leer porque había prisa. Redactamos los tuyos y revisamos los que te traen ya hechos. (Los contratos de trabajo son otra cosa y los lleva nuestra área laboral.)

Redactamos el contrato que necesitas y, sobre todo, revisamos el que te ha pasado la otra parte antes de que lo firmes. Ahí es donde más valor aportamos: un contrato ajeno está escrito para proteger a quien lo escribió.

Miramos lo que suele estar mal cerrado —objeto, plazos, precio y revisiones, causas de resolución, penalizaciones, jurisdicción— y te decimos qué asumes con cada cláusula y qué merece la pena negociar. En lenguaje claro, no en jerga.

Contratos de prestación de servicios, suministro y condiciones generales de contratación, incluidas las de tu web o tu tienda online. Ajustamos plazos de pago, garantías, responsabilidades y penalizaciones dentro de lo que permite la ley de morosidad.

Y una cláusula que hoy falta en muchos contratos y es obligatoria: cuando un proveedor trata datos por cuenta tuya, hace falta un contrato de encargado del tratamiento. Lo revisamos junto a nuestro equipo de cumplimiento normativo.

Contratos de agencia, distribución, representación, colaboración y confidencialidad. Son los que más dinero mueven en una pyme y los que peor se documentan, muchas veces porque la relación empezó con un acuerdo verbal que funcionó bien durante años.

Conviene saberlo antes de firmar: al terminar un contrato de agencia la ley reconoce al agente una indemnización por la clientela que aportó, y en distribución los tribunales han aplicado criterios parecidos. Es una factura que aparece justo cuando la relación se rompe.

Revisamos o redactamos el contrato del local donde operas: duración y prórrogas, renta y actualizaciones, obras y quién las paga, fianza y garantías adicionales, y qué pasa si traspasas el negocio o cedes el contrato.

Es uno de los contratos más largos que firma una empresa y uno de los que menos se negocian. Si además el inmueble forma parte de tu patrimonio, lo vemos junto a nuestra gestión inmobiliaria.

Impagos y reclamación de cantidad

Cobrar tarde es un problema de tesorería. No cobrar es una pérdida que además arrastra el IVA que ya adelantaste. Y cuanto antes se reclama, más se cobra: es de las pocas cosas en derecho donde la estadística es así de clara.

Empezamos por donde se cobra más y más barato: una reclamación formal bien hecha. Preparamos el requerimiento, lo enviamos por un medio que deje constancia fehaciente del contenido y de la fecha, y negociamos un calendario si el deudor quiere pagar pero no puede hacerlo de golpe.

Ese envío hace dos cosas a la vez: interrumpe la prescripción de la deuda y deja acreditado que has reclamado — que es requisito para todo lo que viene después.

Cuando un cliente no te paga, tú ya has ingresado a Hacienda el IVA de esa factura. La ley permite recuperarlo, pero solo si has reclamado de forma fehaciente, dentro de plazos estrictos y emitiendo la factura rectificativa en la ventana que corresponde.

Es el ejemplo más claro de por qué lo jurídico y lo fiscal tienen que ir juntos: la reclamación es un acto legal que desbloquea una devolución tributaria. Lo coordinamos con nuestra asesoría fiscal para que no se pase ninguno de los dos plazos.

Si no hay acuerdo, reclamamos judicialmente y lo llevamos nosotros. El monitorio es la vía rápida cuando la deuda está documentada en facturas, albaranes o correos, y no tienes que cambiar de despacho ni volver a explicar el caso: sigue el mismo equipo que preparó la reclamación desde el principio.

Antes de presentar te decimos lo que casi nadie dice: qué probabilidad real hay de cobrar. Ganar un pleito a quien no tiene patrimonio es una sentencia bonita y una factura más. Si el deudor no tiene con qué responder, te lo diremos — aunque eso signifique que no haya procedimiento que llevar.

Lo que mejor funciona es no llegar hasta aquí. Revisamos tus condiciones de venta para incluir lo que casi nunca está: intereses de demora, compensación por los costes de cobro, garantías, y reserva de dominio cuando entregas mercancía antes de cobrarla.

Y ordenamos el circuito interno: cuándo se avisa, quién avisa y en qué momento pasa a reclamación. Casi todo el dinero que se pierde por impagos se pierde en los tres primeros meses de silencio.

Derecho administrativo

Casi todas las empresas tienen con la Administración una relación que no eligieron: una sanción, una licencia, una subvención que justificar, un concurso público al que presentarse. Los plazos son cortos y no se prorrogan.

Recurrimos las resoluciones y sanciones que no se ajustan a derecho: reposición o alzada en vía administrativa, y la vía contencioso-administrativa cuando el asunto lo justifica. Las dos las llevamos nosotros. Revisamos también si el expediente ha caducado, que es una de las defensas que más prospera y menos se plantea.

Y te contamos el otro lado: muchas sanciones admiten reducciones acumulables por pronto pago y por reconocer la responsabilidad, pero aceptarlas implica renunciar a recurrir. Es una decisión de números y la tomamos contigo antes de que venza el plazo.

(Las sanciones de la Inspección de Trabajo las lleva nuestra asesoría laboral.)

Si te han denegado una ayuda que cumplías, o si te reclaman el reintegro de una que ya cobraste, hay margen para actuar. Recurrimos la denegación, defendemos la justificación presentada y negociamos cuando el incumplimiento es solo parcial.

Buscar y tramitar ayudas es otra cosa y la lleva nuestro equipo de gestión de subvenciones. Aquí entramos cuando algo se ha torcido.

Revisamos los pliegos antes de que presentes, preparamos la documentación y la solvencia que exigen, y recurrimos la adjudicación cuando hay motivos, por la vía del recurso especial en materia de contratación.

Vender a la Administración tiene reglas propias y plazos muy cortos. La mayoría de las ofertas que se quedan fuera no caen por precio: caen por un defecto formal que se habría evitado leyendo el pliego con tiempo.

Licencias de apertura y de actividad, declaraciones responsables, autorizaciones sectoriales y ambientales. Te decimos qué necesita realmente tu actividad, qué se resuelve por declaración responsable y qué exige licencia previa.

También intervenimos cuando llega una orden de cese, una inspección municipal o un requerimiento urbanístico. Ahí el plazo de respuesta suele pesar más que el fondo del asunto.

Reclamaciones judiciales y defensa procesal

Trabajamos para que no llegues aquí. Pero si llegas, no cambias de despacho ni vuelves a explicar tu caso desde el principio: sigue el mismo equipo que lo conoce desde que empezó.

El primer paso casi nunca es el juzgado. Negociamos con la otra parte, planteamos acuerdos y valoramos si compensa transigir — y desde la última reforma procesal ya no es solo recomendable: en la mayoría de asuntos civiles y mercantiles hay que acreditar que se ha intentado un acuerdo antes de poder demandar.

Nos ocupamos de ese intento y de documentarlo bien, que es lo que después permite seguir adelante sin que el procedimiento se caiga por la puerta de atrás.

Cuando hay que demandar, demandamos: incumplimientos de contrato, reclamaciones de cantidad, responsabilidad por daños, conflictos con proveedores o distribuidores. Preparamos el procedimiento, te representamos y lo llevamos hasta la sentencia.

Y valoramos contigo dos cosas que se deciden al principio y pesan mucho al final: si conviene pedir medidas cautelares para asegurar el cobro antes de que termine el pleito, y qué expectativa real hay de que la otra parte cargue con las costas.

Si la demandada es tu empresa, contestamos, oponemos lo que proceda y reconvenimos cuando hay motivo. Lo primero que hacemos es lo mismo que en una inspección: mirar con honestidad qué posición tienes, porque de eso depende si conviene defender o negociar.

Los plazos para contestar son cortos y no se prorrogan. Si te llega una demanda, el día que la recibes ya cuenta.

Es el litigio más caro que puede tener una pyme, porque paraliza la empresa mientras dura. Impugnación de acuerdos sociales, acción de responsabilidad contra el administrador, ejercicio del derecho de separación, bloqueo de los órganos sociales.

Casi todos estos casos tienen el mismo origen: no había pacto de socios, o el que había no preveía la salida. Cuando llegan a nosotros ya no se puede escribir ese pacto, pero sí se puede pelear con criterio — y con quien conoce la sociedad desde dentro.

Abogado de herencias y sucesiones

Una herencia se complica por dos lados: por los impuestos y por los herederos. Como abogados especialistas en herencias, llevamos las dos cosas en el mismo despacho, desde la declaración de herederos hasta la escritura de adjudicación, con la fiscalidad resuelta por la misma casa que tramita el expediente. Y si el reparto acaba en conflicto, lo defiende quien ya conoce el caso.

Herencias, testamentos y sucesiones

Trabajamos para particulares y para familias empresarias, en Valladolid, en toda Castilla y León y en remoto para el resto de España. Te explicamos al principio qué hay que hacer y en qué orden, y tramitamos la herencia completa sin que tengas que coordinar a nadie.

Nos ocupamos de toda la tramitación de la herencia: certificados de defunción, de últimas voluntades y de seguros, declaración de herederos cuando no hay testamento, inventario de bienes y deudas, y aceptación de la herencia, pura o a beneficio de inventario cuando hay dudas sobre lo que se debe.

Preparamos el cuaderno particional y la escritura de adjudicación, y cerramos los cambios de titularidad que vienen después: cuentas, vehículos, Registro de la Propiedad y Catastro. Si la herencia incluye viviendas, locales o fincas, nuestra gestión inmobiliaria se ocupa de su alquiler o de su venta.

Y si alguno de los herederos prefiere no aceptar, tramitamos la renuncia a la herencia y antes te explicamos a quién pasa su parte, porque renunciar no siempre beneficia a quien uno cree que va a beneficiar.

Una herencia paga dos impuestos con plazo desde el fallecimiento: el impuesto sobre sucesiones, que liquida cada heredero, y la plusvalía municipal de los inmuebles urbanos. Liquidamos los dos y, si el plazo se queda corto, pedimos la prórroga cuando todavía se puede pedir.

Antes de aceptar hacemos números: qué reducciones os corresponden por parentesco, por vivienda habitual o por empresa familiar, y cómo cambia el resultado según cómo se haga el reparto. Castilla y León tiene reducciones propias para la familia directa, y aplicarlas bien es lo que más cambia la factura.

El asesoramiento fiscal de la herencia lo lleva nuestra asesoría fiscal, en el mismo despacho. Así el valor que se declara hoy está pensado también para el día en que se venda el inmueble heredado, que es cuando ese número vuelve a contar.

El mejor momento para ordenar una herencia es antes de que exista. Te asesoramos para hacer testamento con criterio: cómo repartir respetando las legítimas, cómo proteger al cónyuge viudo con el usufructo, cuándo conviene mejorar a un hijo y qué hacer si alguno de los herederos es menor de edad.

Revisamos también si tiene sentido adelantar parte del patrimonio en vida mediante donaciones, comparando lo que se paga hoy con lo que se pagaría al heredar. Es una decisión fiscal y civil a la vez, y por eso la estudiamos con las dos miradas y no solo con una de ellas.

El testamento se firma ante notario; nosotros preparamos lo que va dentro, para que diga exactamente lo que quieres y no deje huecos que después tengan que interpretar los herederos, que es donde empiezan casi todos los conflictos.

Cuando en la herencia hay una empresa, la sucesión no es solo un reparto de bienes: es decidir quién va a dirigir el negocio y cómo se compensa a los herederos que no entran en él. Si se decide tarde, la empresa sufre mientras la familia se pone de acuerdo.

Preparamos la sucesión en la empresa familiar con tiempo: transmisión de participaciones, pactos de socios y estatutos que regulen la entrada de los herederos, protocolo familiar y testamentos coordinados entre sí para que ninguno contradiga al otro.

Revisamos además si se cumplen los requisitos de las reducciones fiscales por empresa familiar, que son las que más ahorran en una sucesión y las que más se pierden por no haber preparado la empresa antes de que hicieran falta.

Cuando los herederos no se ponen de acuerdo, empezamos por negociar. Un reparto razonado, una propuesta de venta o una compensación en dinero cierran más herencias que un juzgado, y en mucho menos tiempo y con mucho menos desgaste familiar.

Si no hay acuerdo, llevamos la división judicial de la herencia, la reclamación de la legítima cuando un heredero ha sido perjudicado, la impugnación del testamento o de la partición y la extinción del proindiviso de los inmuebles que ningún heredero quiere comprar.

Como abogados de herencias te decimos con franqueza qué posibilidades tienes antes de iniciar un procedimiento. A veces la recomendación es aceptar un acuerdo imperfecto, porque un pleito entre familiares suele costar más de lo que se recupera.

Asesoría jurídica para cada tipo de empresa

El derecho que necesita una empresa cambia según el momento en el que está. Estos son los cuatro en los que más nos llaman.

Empresas que arrancan

Startups, emprendedores y proyectos que todavía no son sociedad. Aquí las decisiones pesan más que en ninguna otra fase, porque condicionan los diez años siguientes: qué forma jurídica, cómo se reparte el capital, qué pasa si un socio se va. Un pacto de socios firmado el primer mes cuesta una fracción de lo que cuesta el conflicto que evita.

Pymes y sociedades consolidadas

El grueso de nuestros clientes. Empresas con actividad estable que no necesitan un departamento jurídico propio, pero sí alguien que revise lo que firman, mantenga la sociedad en regla y esté al otro lado del teléfono cuando surge la duda. Es el perfil para el que está pensado el servicio continuado.

Empresas familiares

Donde el patrimonio de la familia y el de la empresa suelen estar mezclados de una forma que nadie diseñó. Trabajamos el protocolo familiar, la entrada de la siguiente generación y la separación ordenada de lo personal y lo societario — con lo fiscal encima de la mesa desde el principio, porque en una familia casi todo tiene las dos caras.

Empresas en crecimiento o en cambio

Entra un inversor, se abre una línea nueva, se compra un competidor, se sale a otro mercado. Estas son las operaciones que más valor crean y más riesgo conllevan a una empresa, y las que peor toleran la improvisación. Aquí el trabajo empieza meses antes de la firma.

Por qué elegir Deferre como tu asesoría jurídica

Trabajamos desde Castilla y León para toda España, presencial o en remoto, y formamos parte de IusTime, red internacional de asesorías.

Más de treinta años

Ejerciendo desde 1993 en el mismo sector y con el mismo criterio. No somos un servicio recién montado ni una plataforma que abrió el año pasado.

Un interlocutor asignado

Alguien que conoce tu negocio y responde el teléfono. No una centralita, ni un ticket, ni una persona distinta cada vez que llamas.

Las áreas hablan entre ellas

Fiscal, laboral, contable, jurídica, financiera, subvenciones, inmobiliaria y cumplimiento normativo. Trabajan coordinadas, que no es lo mismo que estar juntas en la misma web.

Nos anticipamos

Te avisamos antes de cada plazo y antes de cada decisión con impacto legal o fiscal. El trabajo que evita el problema no se ve, pero es el único que se paga solo.

Otros servicios de consultoría

Planificamos la fiscalidad de tu empresa antes de que venzan los plazos, no después. Impuestos, cierre del ejercicio y defensa ante requerimientos e inspecciones.

Nóminas, contratación, convenios, inspecciones y despidos. Más de 500 nóminas al mes, con asesores y abogados en la misma casa.

Libros, cierre y cuentas anuales en plazo, coordinados con tu fiscalidad porque son la misma cuenta. Asesoría contable y fiscal en la misma casa.

Buscamos de forma continua las ayudas a las que puedes optar y tramitamos todo el proceso hasta su obtención.

Protección de datos, canal de denuncias y las obligaciones documentales que tienen régimen sancionador propio.

Decidir sobre un inmueble es delicado: te ayudamos a gestionar y rentabilizar tu patrimonio, con la fiscalidad de cada operación resuelta en la misma casa.

Acceso a financiación a través de las entidades con las que trabajamos, y ahorro y previsión como corredores de seguros.

nuestra calidad habla por si sola a través de

Nuestros clientes

★★★★★
Cliente de Deferre Consulting

Enrique Clérigo

CEO de Barro-Gres

Valorado con 5 de 5

«Gestoría y consultora de confianza y profesionalidad absoluta. Muchos años trabajando con ellos y siempre ofreciendo un servicio excelente además de cercanía al cliente. Totalmente recomendado!!!»

Valorado con 5 de 5

«Siempre accesibles y con magníficos profesionales. Me siento tranquilo con ellos en la presentación de impuestos y formularios varios. Me han resuelto varios requerimientos con Hacienda con éxito, sin ninguna sanción administrativa, librándome de todas las gestiones y con el archivo de los expedientes.»

Cliente de Deferre Consulting

Carlos, Daytona Motos

Propietario de negocio local

Valorado con 5 de 5

«Gestoría de mucha seriedad. Buenos profesionales con mucha experiencia.»

Deferre responde

Preguntas frecuentes sobre asesoría jurídica

Las dudas que más nos plantean antes de empezar a trabajar juntos. Si la tuya no está aquí, escríbenos y te respondemos sin compromiso.

Que conozca tu negocio antes de que le preguntes. Una buena asesoría jurídica no se mide por lo bien que redacta un contrato, sino por si te avisa de lo que viene: un vencimiento, un cambio normativo que te afecta, una cláusula que va a dar problemas dentro de dos años. Y por que puedas llamar sin pensar en lo que cuesta la llamada.

Lo llevamos nosotros. Somos asesoría y despacho de abogados a la vez, así que si un asunto acaba en los tribunales no tienes que buscar a nadie ni volver a explicar tu caso desde el principio: continúa el mismo equipo que lo conoce desde el primer día.

Dicho esto, antes de pleitear te diremos siempre lo que pensamos de verdad. Si hay una vía de acuerdo que sale mejor, más rápida y más barata, te lo vamos a decir aunque a nosotros nos convenga menos.

La mercantil se ocupa de la forma: cómo está constituida tu sociedad, qué firma, qué obligaciones registrales tiene, cómo entran y salen los socios. La fiscal se ocupa de lo que todas esas decisiones acaban pagando a Hacienda. Son dos lecturas de la misma operación, y por eso las trabajamos coordinadas — el detalle tributario está en nuestra asesoría fiscal.

En la práctica se usan casi como sinónimos, y nosotros hacemos las dos cosas. Si acaso, la consultoría suena más a revisión y estrategia —analizar cómo está montado algo y proponer cambios— y la asesoría, más al acompañamiento del día a día. Nosotros no las separamos: revisar y acompañar es el mismo trabajo en dos momentos distintos.

Depende de si necesitas un servicio continuado o resolver un asunto concreto. Para el continuado trabajamos con una cuota mensual ajustada al tamaño y la actividad de tu empresa; para lo puntual, con presupuesto cerrado antes de empezar. En los dos casos sabes el precio antes, y una primera conversación no cuesta nada.

 

En más de treinta años hemos comprobado una cosa: la mayoría de los pleitos se ganan o se pierden por lo que se hizo antes de que existieran.

Puedes contratar solo lo que necesitas. Redactamos un contrato suelto, constituimos una sociedad o reclamamos un impagado sin que tengas que contratar nada más. Dicho esto, el continuado sale a cuenta en cuanto la empresa firma con cierta frecuencia — sobre todo porque cambia el momento en que preguntas, que es donde está el ahorro real.

Sí, y merece la pena aunque esté firmado. Suele quedar margen: cláusulas que pueden ser nulas, plazos de preaviso que puedes usar, prórrogas automáticas que todavía estás a tiempo de frenar y obligaciones que la otra parte tampoco está cumpliendo. Lo que no podemos es deshacer lo que aceptaste, pero casi siempre hay más opciones de las que parece.

Más tarde de lo que suele pensarse. Un departamento interno tiene sentido cuando el volumen de contratos y operaciones justifica el coste de una persona a jornada completa, y ese punto llega bastante arriba. Hasta entonces, un departamento externo cuesta una fracción y cubre más áreas, porque detrás hay un equipo y no una sola persona.

No hay ningún problema y trabajamos bien así. Algunos clientes mantienen a su abogado de confianza para determinados asuntos y nos tienen a nosotros para el día a día: contratos, sociedades, obligaciones registrales y reclamaciones. Si prefieres que nos coordinemos con él, lo hacemos sin ninguna dificultad.

Y si en algún momento prefieres concentrarlo todo en un solo sitio, también podemos: llevamos tanto el asesoramiento como los procedimientos.

No. No actuamos como administradores concursales ni dirigimos concursos de empresa. Sí te ayudamos en lo que hay antes —renegociar la deuda mientras todavía es viable— y en lo que ocurre cuando el concursado es un cliente tuyo: comunicar tu crédito en plazo y defenderlo dentro del procedimiento.

Es el mecanismo que permite a un deudor de buena fe cancelar total o parcialmente las deudas que no puede pagar. Tramitamos el procedimiento completo, desde el análisis previo de si cumples los requisitos hasta la exoneración.

No siempre es obligatorio, pero casi siempre compensa. Una herencia sencilla, con testamento y herederos de acuerdo, se resuelve con el notario y una buena liquidación de impuestos. En cuanto hay inmuebles en varios sitios, una empresa, deudas o herederos que no se entienden, un error en el reparto o en el impuesto sale bastante más caro que el asesoramiento de un abogado de herencias.

Depende del patrimonio, del número de herederos y, sobre todo, de si hay acuerdo entre ellos: una tramitación sin conflicto no se parece en nada a una división judicial. Por eso estudiamos primero el caso y te explicamos el coste antes de que nos encargues nada.

Nuestro despacho está en Valladolid y atendemos presencialmente a toda Castilla y León, pero trabajamos con empresas de toda España en remoto, con documentación digital y firma electrónica. Además formamos parte de IusTime, red internacional de asesorías, lo que nos permite coordinar con profesionales de otros países cuando el asunto lo requiere.

¿Tienes un asunto jurídico o mercantil que revisar?

Cuéntanos el contrato, la operación o el conflicto y te decimos, sin compromiso, qué riesgo tiene y cuál es el siguiente paso.