Gestión de subvenciones para empresas y autónomos

Conseguir la ayuda es la mitad del trabajo. La otra mitad es no tener que devolverla.

Buscamos las convocatorias que encajan de verdad con tu empresa, preparamos la solicitud con la documentación que ya tenemos tuya, y después justificamos el gasto como exige la norma. Ayudas estatales, europeas y de la Junta de Castilla y León.

Más de 30 años · Más de 500 nóminas al mes · Asesores y abogados en la misma casa · Red internacional IusTime
Gestión de subvenciones para empresas y autónomos en Deferre Consulting

¿Hay ayudas para una empresa como la mía?

Es la primera pregunta, y casi siempre nace de la misma sospecha: que las subvenciones para empresas son para otros. Para la industria grande, para el proyecto tecnológico, para el que tiene a alguien dedicado a buscarlas. La respuesta corta es que casi siempre hay algo, y que el problema no es que no existan: es que se publican y se cierran sin que te enteres.

Cada año se convocan ayudas públicas estatales, europeas y de la Junta de Castilla y León para cosas que tu empresa probablemente ya está haciendo o va a hacer: contratar, invertir en maquinaria, digitalizarse, mejorar la eficiencia energética, abrir mercado fuera. No hacen falta proyectos extraordinarios. Hacen falta plazos, requisitos cumplidos y documentación en orden.

Y ahí está el motivo real por el que la mayoría de las pymes no pide ninguna: no es desinterés, es que la convocatoria sale en un boletín, dura unas semanas y exige papeles que hay que reunir corriendo. Para cuando alguien se entera, el plazo se ha cerrado. Nuestro trabajo es que eso no pase: vigilamos las convocatorias, te avisamos de las que encajan y preparamos la solicitud con la documentación que ya tenemos tuya, porque llevamos tu fiscal, tu laboral y tu contabilidad.

Lo que no hacemos es mandarte un listado de cincuenta ayudas para que lo mires tú.

Servicios de gestión de subvenciones

Nos ocupamos del expediente completo: buscamos la convocatoria, comprobamos que cumples, preparamos la solicitud y después justificamos el gasto. De principio a fin, porque la mitad de los problemas aparecen al final.

Búsqueda y selección de convocatorias

Vigilamos las convocatorias que se publican y te avisamos solo de las que encajan con tu empresa. No te mandamos un listado para que lo mires tú: te decimos cuál te toca, qué exige y cuánto tiempo queda.

Seguimos las ayudas públicas que afectan a la pyme y al autónomo en tres niveles: las estatales, las europeas que se canalizan a través de programas nacionales, y las autonómicas de la Junta de Castilla y León, que suelen ser las más accesibles y las que menos gente mira.

Dentro de cada nivel, las que de verdad se piden: contratación e incorporación de personal, inversión en maquinaria y equipamiento, digitalización, eficiencia energética, modernización de instalaciones y apertura de mercado exterior.

Lo que no seguimos son las ayudas a particulares y familias, que son otro mundo y otro interlocutor.

Antes de preparar una solicitud comprobamos lo que la convocatoria exige de verdad: tamaño de empresa, epígrafe de actividad, antigüedad, plantilla, situación de estar al corriente con Hacienda y con la Seguridad Social, y que no tengas incompatibilidades con otra ayuda ya concedida.

Es una revisión de minutos que evita semanas de trabajo inútil. Muchas solicitudes se descartan sin llegar a valorarse por un requisito formal que se podía haber visto el primer día.

Y en esa comprobación tenemos ventaja: los datos que hay que mirar son exactamente los que ya llevamos nosotros en tu fiscal, tu laboral y tu contabilidad.

A veces encajan dos o tres convocatorias a la vez y no siempre conviene pedirlas todas. Algunas son incompatibles entre sí, otras compiten por el mismo gasto, y otras obligan a mantener condiciones —empleo, actividad, inversión— durante años.

Te decimos cuál tiene más probabilidad real según el sistema de concurrencia, cuál compensa por importe frente al trabajo que exige, y cuál es mejor dejar pasar porque el compromiso que lleva detrás no encaja con lo que tu empresa va a poder sostener.

Pedir la ayuda equivocada no es neutral: es comprometerse a algo durante tres años a cambio de un importe que quizá no lo justifica.

Las convocatorias se publican en boletines oficiales, abren un plazo de semanas y se cierran. No hay recordatorio, no hay prórroga habitual y no avisa nadie.

Ese es el motivo real por el que la mayoría de las pymes no pide ninguna ayuda: no es que no quieran, es que se enteran tarde. Por eso el aviso es parte del servicio y no un extra.

Si además ya eres cliente de otra área, el aviso llega con la documentación medio preparada, que es lo que marca la diferencia cuando quedan diez días de plazo.

Solicitud y tramitación de subvenciones

Una solicitud de subvención pide, con pocas variaciones: cuentas anuales o declaraciones del último ejercicio, informe de plantilla media y vidas laborales, certificados de estar al corriente con Hacienda y con la Seguridad Social, escritura y poderes, y a veces la memoria económica del proyecto.

Si llevamos tu asesoría fiscal, tu laboral y tu contabilidad, esa carpeta la tenemos montada. Un consultor externo empieza pidiéndotela, y ahí se van las dos primeras semanas del plazo.

Cuando el plazo es de tres semanas, eso no es una comodidad: es la diferencia entre presentar y no presentar.

La documentación para solicitar una subvención se repite de una convocatoria a otra, pero cada una la pide con su formato, su fecha de validez y su forma de firma. Revisamos qué exige exactamente la tuya y montamos el expediente con los datos que ya llevamos en tu contabilidad y en tus nóminas.

Lo que falta lo pedimos nosotros: los certificados de estar al corriente con Hacienda y con la Seguridad Social, el informe de plantilla media o la vida laboral de la empresa, con nuestra representación y sin que tengas que pedir cita en ningún organismo.

Antes de presentar comprobamos además que todo cuadra entre sí. Si las cuentas dicen una plantilla y el informe de la Seguridad Social dice otra, la Administración lo ve, y una discrepancia así es motivo habitual de requerimiento o de exclusión.

Es la parte que decide en las convocatorias que puntúan, y la que peor se hace cuando la redacta alguien sin conocer la empresa. Hay que explicar qué se va a hacer, por qué, con qué presupuesto desglosado y qué efecto va a tener, en el lenguaje y el orden que pide la convocatoria.

La escribimos contigo, no por nuestra cuenta: tú sabes qué máquina vas a comprar y para qué; nosotros sabemos cómo se cuenta eso para que puntúe y cómo se presupuesta para que después se pueda justificar sin problemas.

Ese último punto es el que más se descuida. Una memoria que promete de más es una memoria que después hay que cumplir entera.

Presentamos el expediente por la sede electrónica que corresponda con nuestro certificado, dentro de plazo y con el acuse guardado.

Después hacemos el seguimiento: si llega un requerimiento de subsanación —que es lo más habitual, y suele venir con diez días de plazo—, lo contestamos nosotros. Un requerimiento sin contestar equivale a haber desistido, y se pierden así más solicitudes de las que se pierden por no cumplir.

Te avisamos de la resolución cuando se publica, tanto si es favorable como si no, y de los plazos que abre: aceptación, inicio de la actividad subvencionada y justificación.

Una denegación no siempre es definitiva. A veces es un error de valoración, una puntuación mal aplicada o un documento que se consideró no aportado y sí estaba.

Revisamos la resolución y te decimos si hay motivos reales para recurrir o si lo razonable es esperar a la siguiente convocatoria. Con los plazos delante y sin adornos: recurrir por recurrir consume tiempo y casi nunca cambia nada.

Y si hay que ir más allá de la vía administrativa, el asunto no cambia de manos: sigue en la misma casa, desde la asesoría jurídica.

Justificación y auditoría de subvenciones

Conseguir la subvención es el principio de la parte que más empresas fallan. La justificación de subvenciones tiene sus propios plazos y su propio criterio de gasto elegible, y una resolución favorable puede acabar en reintegro si lo justificado no coincide con lo solicitado.

Cuando se resuelve la concesión empieza un segundo expediente. Hay que demostrar, documento a documento, que el dinero se ha gastado en lo que se comprometió, dentro del periodo elegible y con las facturas a nombre de la empresa beneficiaria. Preparamos la cuenta justificativa completa: memoria de actuación, memoria económica, relación clasificada de gastos y justificantes de pago.

No todas las convocatorias piden lo mismo. Unas admiten la cuenta justificativa simplificada, otras exigen la modalidad ordinaria con toda la documentación aportada, y algunas obligan a informe de auditor. Antes de empezar a reunir papeles miramos qué modalidad te corresponde, porque presentar de más retrasa la revisión tanto como presentar de menos.

La justificación la preparamos con la contabilidad delante, no con una carpeta de facturas suelta. Si llevamos también tu asesoría contable, el gasto subvencionado ya está identificado desde el momento en que se registra, y la justificación deja de ser una reconstrucción a posteriori para convertirse en una extracción.

Determinadas ayudas, por importe o por normativa propia, exigen que la cuenta justificativa venga acompañada de un informe de auditor inscrito en el ROAC. No es un trámite opcional ni negociable: si la convocatoria lo pide y no se aporta, la justificación se tiene por no presentada.

Deferre no audita cuentas. Lo que hacemos en una auditoría de subvención es preparar todo el expediente para que el auditor pueda emitir su informe sin incidencias: conciliar los gastos declarados con los registros contables, localizar los justificantes de pago, documentar los criterios de imputación y responder a los requerimientos que surjan durante la revisión.

También te decimos desde el principio si tu ayuda va a necesitar auditoría, porque es un coste que conviene tener presupuestado antes de solicitar y no descubrirlo tres meses después, cuando el plazo de justificación ya ha empezado a correr.

El plazo para justificar se cuenta desde la fecha que fija la resolución, no desde que el dinero llega a la cuenta. Llevamos el control de esos vencimientos y te avisamos con margen suficiente para reunir la documentación, porque el trabajo de justificar no se hace en una semana y la Administración no amplía plazos por falta de previsión.

Cuando llega un requerimiento de subsanación, el reloj es corto: días hábiles contados, y la respuesta tiene que ser exactamente la que se pide. Nos ocupamos nosotros. Recibimos la notificación, interpretamos qué falta realmente —que muchas veces no es lo que parece leyendo el escrito— y presentamos la subsanación dentro de plazo.

Un requerimiento no significa que la subvención esté perdida. Significa que un técnico ha encontrado algo que no cuadra y necesita que se lo expliques bien. La mayoría se resuelven a la primera si se contestan con la documentación correcta y sin dejar pasar el plazo.

El reintegro de una subvención no suele llegar por mala fe. Llega porque se justificó un gasto fuera del periodo elegible, porque la factura estaba a nombre de otra sociedad del grupo, porque el pago se hizo en efectivo cuando la convocatoria exigía transferencia, o porque la empresa dejó de cumplir una condición que había asumido al solicitar.

Esa última es la más frecuente y la que menos se explica: mantener el empleo comprometido, conservar la inversión durante el periodo de permanencia, seguir de alta en la actividad. Son obligaciones que duran años después de cobrar, y una decisión de negocio tomada sin tenerlas en cuenta puede obligar a devolver la ayuda entera con intereses de demora.

Hasta hoy, ningún cliente nuestro ha tenido que devolver una subvención por un fallo en la justificación. Los únicos casos en los que una ayuda se ha visto comprometida han sido cambios posteriores en las condiciones de la propia empresa —algo que no depende de nosotros, pero que sí te advertimos antes de firmar, para que sepas a qué te comprometes y durante cuánto tiempo.

Kit Digital y ayudas a la digitalización

El Kit Digital ha sido la ayuda más solicitada por pymes y autónomos de los últimos años, y también la peor entendida. Hay dos figuras distintas en el proceso: el agente digitalizador, que es la empresa informática que te instala la web, el CRM o la factura electrónica, y quien tramita la subvención, que es quien presenta el expediente y responde ante la Administración. Deferre hace lo segundo. Aquí te explicamos cómo funciona el bono digital, qué papel juega cada uno y por qué la justificación del Kit Digital da más problemas de los que la gente espera.

El Kit Digital es una subvención para la digitalización de pymes y autónomos que se concede en forma de bono digital: un importe que no se ingresa en tu cuenta, sino que se consume contratando soluciones digitales con proveedores homologados. Web y presencia en internet, comercio electrónico, gestión de clientes, factura electrónica, ciberseguridad, puesto de trabajo seguro.

El importe depende del segmento, y el segmento depende del número de empleados de la empresa en el momento de solicitar. Eso se acredita con datos de plantilla, así que antes de presentar nada comprobamos la cifra real con tu asesoría laboral: solicitar en el segmento equivocado es uno de los motivos más habituales de que un expediente se caiga.

Para acceder hay requisitos previos que no todo el mundo cumple el día que se entera de la ayuda: estar al corriente con Hacienda y la Seguridad Social, tener la antigüedad mínima exigida, no superar los límites de ayudas de minimis y haber completado el test de autodiagnóstico. Los revisamos antes de empezar, no después.

Un agente digitalizador es una empresa tecnológica adherida al programa que presta el servicio digital: te desarrolla la tienda online, te implanta el software de facturación o te configura la ciberseguridad. Cobra su trabajo directamente del bono, mediante el acuerdo de prestación de soluciones digitales que firmas con él.

Deferre no es agente digitalizador y no vende soluciones digitales. Nuestro papel es el otro: preparar y presentar la solicitud de la subvención del Kit Digital, hacer el seguimiento del expediente, controlar los plazos y ocuparnos de la justificación. Tú eliges libremente al proveedor informático que prefieras; nosotros nos ocupamos de que el expediente aguante.

Esta separación es una ventaja, no un inconveniente. Cuando el que tramita la ayuda es el mismo que te vende el servicio, el interés de vender y el interés de que la subvención salga bien no siempre apuntan al mismo sitio. Nosotros no cobramos del proveedor ni tenemos acuerdos con ninguno: te decimos si el presupuesto que te han pasado encaja con lo que la convocatoria admite.

La justificación del Kit Digital tiene su propio calendario y su propia lógica. Hay una primera fase, con la implantación de la solución, y una segunda que se extiende durante meses de mantenimiento del servicio, con justificantes de pago en cada tramo. Muchas empresas cobran la primera y descuidan la segunda.

Nos ocupamos del expediente completo: verificar que las facturas y los pagos cumplen lo que exige la convocatoria, presentar la documentación en cada fase dentro de plazo y contestar los requerimientos que llegan por la sede electrónica. Cuando el acuerdo con el agente digitalizador se incumple o el servicio deja de prestarse, te avisamos de qué parte del bono está en riesgo y qué se puede hacer.

El Kit Digital no es la única ayuda a la digitalización. Hay programas autonómicos y sectoriales para inversión tecnológica, ciberseguridad e innovación que se pueden compatibilizar o encadenar con él, siempre respetando los límites de acumulación de ayudas. Los revisamos juntos para no gastar en un programa lo que habría entrado mejor en otro.

El Kit Consulting funciona con la misma filosofía que el Kit Digital, pero para lo que no es software: financia servicios de asesoramiento en transformación digital, estrategia de datos, inteligencia artificial, ciberseguridad o comercio electrónico, prestados por asesores digitales adheridos al programa.

La confusión habitual es creer que son la misma ayuda o que una excluye a la otra. No lo son: tienen segmentos, importes y plazos distintos, y en muchos casos son compatibles. Miramos cuál te corresponde, cuál te interesa más según lo que quieras hacer y en qué orden conviene pedirlas.

El trámite es el de siempre: solicitud, seguimiento del expediente, control de plazos y justificación. Y el mismo criterio de fondo que aplicamos a cualquier ayuda a la digitalización: no te recomendamos pedir una subvención para una inversión que no ibas a hacer. La ayuda debe abaratar una decisión que ya tenía sentido para tu negocio, no provocarla.

Subvenciones en Castilla y León

Además de las convocatorias estatales y europeas, una empresa de Castilla y León tiene acceso a un calendario propio de ayudas autonómicas que se publica y se agota con sus propias reglas. Trabajamos desde Valladolid y seguimos esas convocatorias de cerca, que es la única forma de llegar a tiempo a una línea que abre plazo en marzo y cierra cuando se acaba el crédito.

Ayudas de la Junta de Castilla y León para empresas y autónomos

Las subvenciones de la Junta de Castilla y León para empresas cubren inversión productiva, creación de empleo, digitalización, eficiencia energética e internacionalización.El Instituto para la Competitividad Empresarial (ICE) concentra buena parte de las líneas autonómicas dirigidas a empresa, sobre todo de inversión y crecimiento.Cada convocatoria tiene su umbral de inversión mínima, su periodo elegible y sus compromisos de mantenimiento, y casi todas se resuelven por baremo y no por orden de llegada.Ese baremo se puede preparar con antelación cuando sabes que la línea va a volver a salir: ahí es donde se gana o se pierde una ayuda.También miramos la compatibilidad entre programas: una misma inversión puede encajar en una línea autonómica y en otra estatal, pero no siempre se pueden acumular las dos.

Subvenciones para autónomos en Castilla y León

Para el autónomo hay, por un lado, ayudas al establecimiento y a la consolidación de la actividad: como son el alta en el RETA y los primeros años de ejercicio e inversión inicial del negocio.Y hay además otro bloque distinto, ligado a la contratación de trabajadores o a incorporar socios, con sus propios requisitos de antigüedad, de mantenimiento del empleo y de permanencia en el mismo.Casi todas exigen estar al corriente de pago con Hacienda y con la Seguridad Social en el momento de solicitar y por supuesto también en el de cobrarlo, así que siempre lo comprobaremos antes.Una deuda pequeña o un aplazamiento mal documentado seguramente tumbe el expediente por mucho que el proyecto presentado sea impecable y la memoria esté bien escrita, y eso se detecta a tiempo.

Gestión de subvenciones en Valladolid: por qué importa estar cerca

Estar en Valladolid no es un argumento de marketing en esto: es acceso al calendario real. Sabemos qué líneas suelen repetirse cada ejercicio, con qué margen se publican las bases y cuánto tiempo dan de plazo, y eso permite avisarte antes de que se abra la convocatoria, no el último día.

La cercanía también cambia la forma de trabajar el expediente. Preparar una solicitud de subvención bien documentada exige cuentas, nóminas, escrituras y datos de inversión que no aparecen solos en un formulario. Si esa documentación ya está en casa, el expediente se monta en días en lugar de semanas, y los requerimientos se contestan sin tener que reconstruir nada.

Atendemos a empresas y autónomos de Valladolid y del resto de Castilla y León, presencialmente o en remoto, con el mismo seguimiento del expediente en los dos casos.

¿Cuánto cuesta gestionar una subvención?

Casi nadie publica lo que cobra por gestionar una subvención, y esa opacidad es precisamente el motivo por el que mucha empresa no llega ni a preguntar. Nosotros sí lo explicamos.

Trabajamos con dos conceptos independientes: una parte fija por estudiar, analizar, preparar, presentar y tramitar la subvención, y una parte variable, un honorario de éxito que solo se cobra si la ayuda se concede.

La parte fija: el trabajo que existe siempre

La parte fija se cobra por el trabajo de estudiar la subvención, analizarla, prepararla, presentarla y tramitarla: revisar si cumples los requisitos, reunir la documentación, redactar la memoria y presentar en plazo.

Ese trabajo se hace igual en un expediente que sale adelante y en uno que no, porque depende de tu proyecto y del baremo, no del resultado final de la resolución administrativa. Por eso la parte fija no se descuenta de la variable: son dos conceptos independientes.

Y por eso no trabajamos solo a éxito. Quien cobra únicamente a éxito tiene un incentivo claro: presentar muchas solicitudes rápidas y no dedicar horas a la que puede salir.

La parte variable: solo si se concede la subvención

La parte variable es el honorario de éxito: un porcentaje sobre el importe efectivamente concedido que solo se factura cuando la subvención se resuelve a tu favor, nunca sobre lo solicitado ni sobre lo estimado.

Es independiente de la parte fija: no se descuenta una de la otra, y las dos se cierran por escrito antes de empezar.

Si la ayuda se deniega, ahí termina el asunto: no hay variable que pagar. Y te explicamos por qué se ha denegado y si tiene sentido recurrir o esperar a la siguiente convocatoria.

Qué determina el presupuesto de tu expediente

El precio depende de la convocatoria, del volumen de documentación que exija y de si la justificación requiere informe de auditor, así que lo cerramos antes de empezar, por escrito.

Te decimos también cuándo no merece la pena: si el importe de la ayuda no compensa el trabajo de solicitarla y de justificarla, te lo decimos y no presentamos el expediente.

Esa primera conversación es gratuita. Miramos tu caso, te decimos qué líneas encajan y qué coste tendría gestionarlas, y decides tú con los números encima de la mesa.

Por qué confiar a Deferre la gestión de tus subvenciones

No vendemos el proyecto que luego subvencionamos. No somos agente digitalizador, no tenemos acuerdos con proveedores y no cobramos comisión de nadie por recomendarte una solución. Eso significa que cuando te decimos que un presupuesto no encaja con lo que admite la convocatoria, o que esa inversión no puntúa, no hay nada detrás más que tu propio expediente.

Independencia: no vendemos lo que subvencionamos

No vendemos el proyecto que luego subvencionamos. No somos agente digitalizador, no tenemos acuerdos con proveedores y no cobramos comisión de nadie por recomendarte una solución.

La documentación de la subvención ya está en casa

Una solicitud se sostiene sobre cuentas, nóminas, escrituras e impuestos. En Deferre ya lo tenemos todo, porque somos tu asesoría fiscal, contable y laboral: no te pedimos documentación que manejamos cada mes ni esperamos a que un tercero nos la mande.

Te acompañamos hasta la justificación, no solo hasta la solicitud

Mucha gestoría acompaña hasta presentar la solicitud y ahí se despide. El problema es que la mayor parte del riesgo aparece después, en la justificación y en los requerimientos.

Te decimos cuándo no pedir una subvención

Pedir una subvención cuesta tiempo y dinero, y no todas las ayudas compensan el trabajo que dan. Cuando el encaje es malo o el baremo te deja fuera, te lo decimos antes de empezar.

Otros servicios de consultoría

Planificamos la fiscalidad de tu empresa antes de que venzan los plazos, no después. Impuestos, cierre del ejercicio y defensa ante requerimientos.

Nóminas, seguros sociales y contratación, con el control de plantilla que determina el segmento de muchas ayudas.

Contabilidad al día y cuentas anuales en plazo, con la inversión subvencionada identificada desde el mes en que se registra.

Contratos, sociedades, impagos y recursos. Nos anticipamos al conflicto y, cuando llega, no te pasamos a otro despacho.

Protección de datos, canal de denuncias y las obligaciones documentales que tienen régimen sancionador propio.

Compraventas, arrendamientos y la fiscalidad de cada operación, resuelta por la misma casa que lleva tus cuentas.

Financiación, ahorro y previsión para la empresa y para el empresario, dentro del asesoramiento habitual.

nuestra calidad habla por si sola a través de

Nuestros clientes

★★★★★
Cliente de Deferre Consulting

Enrique Clérigo

CEO de Barro-Gres

Valorado con 5 de 5

«Gestoría y consultora de confianza y profesionalidad absoluta. Muchos años trabajando con ellos y siempre ofreciendo un servicio excelente además de cercanía al cliente. Totalmente recomendado!!!»

Valorado con 5 de 5

«Siempre accesibles y con magníficos profesionales. Me siento tranquilo con ellos en la presentación de impuestos y formularios varios. Me han resuelto varios requerimientos con Hacienda con éxito, sin ninguna sanción administrativa, librándome de todas las gestiones y con el archivo de los expedientes.»

Cliente de Deferre Consulting

Carlos, Daytona Motos

Propietario de negocio local

Valorado con 5 de 5

«Gestoría de mucha seriedad. Buenos profesionales con mucha experiencia.»

Deferre te responde

Preguntas frecuentes sobre la gestión de subvenciones

Buscamos las convocatorias que encajan con tu empresa, comprobamos que cumples los requisitos, preparamos y presentamos la solicitud, seguimos el expediente hasta la resolución y nos ocupamos después de la justificación. También llevamos los requerimientos de subsanación y coordinamos la auditoría cuando la ayuda la exige.

No. Deferre no es agente digitalizador y no vende soluciones digitales. El agente digitalizador es tu proveedor informático: el que te hace la web, el CRM o la factura electrónica. Nosotros tramitamos la subvención del Kit Digital y nos ocupamos del expediente y de su justificación, con el proveedor que tú elijas.

El Kit Digital se dirige a pymes y autónomos que cumplan los requisitos de la convocatoria vigente. El importe depende del segmento, que se fija por número de empleados, y se consume contratando soluciones digitales con proveedores adheridos: web, comercio electrónico, gestión de clientes o ciberseguridad.

Trabajamos con dos conceptos independientes: una parte fija por estudiar, analizar, preparar, presentar y tramitar la subvención, y una parte variable, un honorario de éxito en forma de porcentaje sobre la subvención concedida, que solo se cobra si se concede. La parte fija no se descuenta de la variable. El importe concreto depende de la convocatoria y de la documentación que exija, y se cierra por escrito antes de empezar.

No hay parte variable que pagar: el variable solo se factura si la ayuda se concede. Te explicamos el motivo de la denegación, que muchas veces es un criterio de baremo y no un error, y valoramos contigo si conviene recurrir o preparar mejor la siguiente convocatoria del programa.

A veces sí y a veces no. Hay ayudas compatibles entre sí y otras que se excluyen, y además existen límites de acumulación como el régimen de minimis. Colocar una inversión en el programa equivocado puede impedirte acceder a otro mejor, así que la compatibilidad se estudia antes de presentar nada, no después.

Es el expediente con el que demuestras que has gastado el dinero en lo que te comprometiste: memoria de actuación, memoria económica, relación clasificada de gastos y justificantes de pago. Según la convocatoria puede ser simplificada, ordinaria o requerir informe de un auditor inscrito en el ROAC.

Por norma general sí: la mayoría de subvenciones tributan y hay que imputarlas correctamente en el Impuesto sobre Sociedades o en el IRPF, con reglas distintas según sean de explotación o de capital. Lo vemos junto a tu asesoría fiscal para que la ayuda no te descoloque el cierre del ejercicio.

En general no. Casi todas las convocatorias exigen estar al corriente de pago con Hacienda y con la Seguridad Social tanto al solicitar como al cobrar. Si hay deuda, lo primero es ver si puede regularizarse o aplazarse a tiempo, y eso se comprueba antes de presentar el expediente, no cuando llega la resolución.

Trabajamos desde Valladolid con empresas y autónomos de toda Castilla y León, y también con clientes de fuera que prefieren la gestión en remoto. El expediente se presenta por sede electrónica, así que el seguimiento y el control de plazos se llevan igual estés donde estés.

¿Hay alguna subvención para tu proyecto?

Cuéntanos qué quieres hacer y te decimos, sin compromiso, qué ayudas encajan, cuáles no compensan y cuáles tienen convocatoria abierta.